UNA NUEVA EPIDEMIA DE NOMBRES IMPROPIOS

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Hemos recorrido un largo camino. He tratado de desandar los senderos que la época propone para hacer funcional la subjetividad a la impregnación mercadotécnica de los lazos y los abordajes. Una época que nos seduce con la ilusión de que (Adidas dixit) no hay límites, tampoco debe haber temor (dice ahora Reebok). Se trata de sólo hacerlo (como sugiere Nike) y no quedarse mirando o dudando (alienta Visa). El cuerpo está empezando a ser percibido como algo molesto como un obstáculo que nos recuerda nuestras fragilidades, nuestros límites angustias y dudas. En
cambio en el universo virtual, ese que la publicidad nos invita a habitar, no hay límites para una felicidad entendida como adquisición y renovación permanente de objetos y a la vez, ilusoriamente, del yo.

Ver el comentario de María Cipriano

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