Contacto Animal

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Editorial: Letra Viva
Año Pub.: 2004
Páginas: 177

El lazo que establecen los chicos con los animales no sigue los patrones de otros vínculos. Si se crean condiciones, ese contacto abre grietas, derrite corazas y derriba murallas. Y se convierte en un valioso aporte para la cura. Un aporte que podemos pensar desde el psicoanálisis.
Entre chicos y animales surge un mundo enormemente enriquecedor para quien padece serias dificultades en la conexión con otros. A través de ese lazo “fuera de serie” ellos pueden entrar en contacto, curiosidad mediante, con eso “otro”, también suyo, puesto allí. Y permitir entonces el ingreso de lo rechazado, admitirlo como propio, descifrarlo, producir algo nuevo y ponerle palabras al gruñido o al silencio.
Los animales son una alteridad amigable y enriquecedoramente azarosa. Jugar con una cría animal es lo contrario de sujetarse a una programación.
Bruno Bettelheim describió el autismo como fortaleza vacía. Los animales pueden ser “caballos de Troya” con los que podamos desembarcar en ese amurallado y espectral recinto. Una vez allí es posible plasmar intervenciones que los ayuden a diseñar nuevos modos de lazo social con otros y de intimidad consigo mismos. Que los acerquen al cachorro, y los alejen del autómata.
Dicen que las fábulas fueron escritas en épocas de tiranos para decir lo que había que callar. En ellas hombre y naturaleza, palabra y silencio, intercambiaban sus papeles antes de volver a encontrar cada uno su lugar en la historia.
El contacto con animales es un aporte para que chicos y jóvenes con dificultades puedan encontrar un nuevo lugar en sus historias. Domésticos o salvajes se convierten en personajes con quienes pueden intercambiar papeles. Favoreciendo así que en alguna esquina del futuro ellos puedan encontrarse en mejores condiciones de conjurar los fantasmas de su pasado y animarse a conjugar el porvenir.