INFANCIA Y MEDICACIÓN: Entre el criterio y el abuso

Quiero darles la bienvenida en nombre del Foro que a través de su comisión de Niñez y adolescencia ha organizado este Simposio. Para quienes no nos conocen aprovecho para contarles que el Foro, fundado en 1997, nuclea a treinta instituciones que representan a 9500 Profesionales de Salud Mental de la

ciudad de Bs.As. Instituciones civiles preocupadas por lo que llamamos “lo público”, a quienes nos interesa participar activamente en este campo e incidir en su devenir.

Por eso es que desde 1997 estamos desarrollando formas participativas para abordar las problemáticas específicas con el objetivo de transformar y jerarquizar la Salud Mental.
En 1999 el Foro presentó un proyecto de Ley de Salud Mental ante la Legislatura de la Ciudad de Bs.As. Nuestros representantes participaron junto con legisladores y asesores de la Subcomisión de Salud Mental que dió forma final a la Ley sancionada el 27 de Julio de 1999.
Por otra parte, a través de la Comisión de Niñez y Adolescencia colaboramos con la tarea de la Comisión de la Legislatura que, presidida por María Elena Naddeo, produjo la Ley 114 de Protección Integral de la Niñez sancionada en diciembre de 1998.
Este Simposio surge de la constatación de que un gran número de niños y jóvenes que habitan hoy nuestra ciudad nos plantean situaciones para las que no estamos preparados.
La infancia moderna, esa infancia pensada a futuro, educada como soberana por una alianza entre el Estado-Nación, la familia, la escuela y la iglesia.
Hoy los Estados apenas saben como seguir siendo naciones y las familias se van pareciendo a lugares de encuentro, o desencuentro, entre vidas privadas. Por su parte, la escuela pretende enseñar a chicos que ya “saben” y que, en muchos casos, deben básicamente desaprender. Y a veces no pueden.
Estamos ante algo distinto.
Mientras nosotros y la escuela seguimos pensando que los niños deben escuchar y memorizar, concentrarse y quedarse quietecitos, una avalancha de niños cuya atención está ordenada de otros modos y la bebita “animatrónica” de la publicidad de Telecom que habla, elige y dirige, nos plantean otras figuras.
Infancia debió escribirse siempre en plural. Pero si antes la infancia se dividía básicamente en dos compartimientos: el de la infancia cuidada y el de la vigilada; hoy la pluralidad de infancias hace dudar de si seguimos hablando de la misma cosa, o si la noción misma ha estallado. Niños delincuentes, asesinos, guerrilleros, “hackers”, consumistas, consumidos, acelerados, abandonados, abusados, prostituídos, “sponsorizados”, traficados. Hijos de marcas, prácticas y discursos cuyo pretendido monopolio parental-estatal-escolar ha sido destronado por una saturación mediática globalizada que altera de modo profundo la raigambre de filiaciones y linajes. Vivimos una época de familias, estados y escuelas desbordados como productores predominantes de subjetividad en la que los niños que se presentan no encajan en las representaciones de una infancia que ya no es la misma.
El empleo criterioso de un medicamento como parte del abordaje multidimensional de un problema puede ser un factor positivo en la recuperación de un vivir más pleno. Pero únicamente si se pone al servicio de una estrategia que promueva un despliegue de producción subjetiva y no sólo la afirmación de capacidades operatorias. Y esa estrategia no debería soslayar que la vida urbana va asumiendo un ritmo cocaínico. No podemos considerar la cuestión aisladamente como un problema psiquiátrico o neurológico. No estamos sólo ante una inadecuación escolar. Hay algo más. Nuestra época se inscribe saturando los cuerpos y demanda modos de ser que puedan “andar a mil”. Y muchos no logran “ponerse las pilas”.
Los psicofármacos se proponen entonces como una de las herramientas para suturar esa brecha. Su venta ha aumentado llamativamente en los últimos años. En un caso hasta cuadruplicarse entre 1994 y 1999. Esto nos impone un trabajo en extensión y en profundidad.
En extensión porque se trata de tender puentes entre disciplinas diferentes sin por ello renunciar o diluir la propia perspectiva.
En profundidad pues nuestros fundamentos se ven interrogados por problemáticas nuevas o que adquieren una renovada presencia.
Consecuentes con nuestras preocupaciones, este Simposio intenta construir un espacio de reflexión y debate sobre las demandas recibidas y sus formas de abordaje en nuestra ciudad. Para informarnos, elaborar conclusiones y sugerir propuestas fundamentadas su gobierno.


*Psicoanalista. Especialista en Psiquiatría infantil. Ex Docente de Farmacología. Autor de ¿Post-mocositos?, una reflexión psicoanalítica sobre los niños de hoy y coautor de Del invento a la herramienta que fundamenta y relata la experiencia del Programa Cuidar-Cuidando. Co-coordinador de la Comisión de niñez y Adolescencia del Foro de Instituciones de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires.

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