Entre el Poeta y el Autómata

En Junio de 2013 desarrollaremos el Cuarto Simposio organizado desde nuestro recientemente rebautizado Forum Infancias.(1)  Nos  interesa esta vez  reflexionar y debatir sobre las posibilidades subjetivantes de ciertas intervenciones y sobre la inclusión social.

La primera intervención subjetivante debería plantearse en el campo del pensamiento. Debemos re-pensar la niñez (2) para hacer frente a la objetivación empobrecedora que progresivamente se adueña del campo del sufrimiento infantil  colonizándolo con nuevas “palabras maestras” y nuevas etiquetas.(3)

Esta objetivación tiene su musa inspiradora en el  DSM. Seguir su embeleso supuestamente a-teórico y neutro nos permite adquirir la convincente certeza de que es en el cerebro donde radican las estructuras subyacentes a los síntomas del los chicos y en los genes donde se localizan las causas. Y con toda coherencia entonces podríamos concluir que es en los fármacos y las modificaciones de hábitos conductuales donde afincan las esperanzas de resolución

Con gran afinidad con el nítido predominio de lo visual en nuestra actual cultura de la imagen y el rendimiento es justamente la clasificación de conductas visibles la que brinda entidad y carta de ciudadanía psiquiátrica a  muchos de los “nuevos” “cuadros” con que se categoriza la sintomatología de la infancia.

Una clasificación encabezada por el mal llamado ADD o ADHD, por los mal entendidos Trastornos Generalizados del Desarrollo, por los descontextualizados Trastornos Oposicionistas y por ese afanoso y frágil constructo que es el Trastorno Bipolar Infantil.

Estamos ante un caso de clasificación “chatarra”. Que, como esa comida, trae consecuencias en el organismo y la vida de los niños.

En nuestras sociedades, fuertemente influenciadas por paradigmas tecnocráticos, se afirma la tendencia de reducir las prácticas sociales complejas como criar, educar, diagnosticar y curar a procedimientos técnicos. Los libros de autoayuda aportan entonces técnicas de crianza, reducen lo complejo e interactivo de la educación a un problema de aprendizaje, el espesor de un proceso diagnóstico se degrada a ingreso en una grilla clasificatoria y la cura a la administración de psicofármacos o técnicas reeducativas.

“La eliminación de las cuestiones prácticas es el núcleo de la conciencia tecnocrática. En esta etapa la política ya no se dedica a la realización de fines prácticos sino a la resolución de cuestiones técnicas”. En consecuencia: “Donde había un espacio práctico-político para la discusión, la tecnocracia nos ha legado un problema técnico que ha de ser resuelto”.(4)

La técnica es “encantadora”. Miles de padres, docentes y profesionales creen que están contribuyendo, a través de ella al control sobre fenómenos de nuestra “naturaleza”. Lo que lleva insensiblemente a desconocer complejidades. El pensamiento de la época deriva entonces a considerar que las múltiples determinaciones de lo humano queden reducidas  a los determinantes de su biología. Con lo que las nuevas formas históricas de la subjetividad (los chicos de hoy por ejemplo) son recogidas por la nosografía de un modo que las aplana.

Aúnen tiempos de clasificaciones tecnocráticas que transforman los diferentes padeceres en entidades pasibles de medicación sigue habiendo otras cosas que clasificar de modo mucho más útil. Y no son justamente las personas sino “en todo caso, las tendencias que presionan sobre ellas o les abren espacios  para el advenir de una experiencia propia”.(5)

Clasificar tendencias

Habíamos nacido después de la guerra. Eramos la espuma que queda después de la marejada.

Erri De Luca

Llamamos subjetividad a nuestros modos de ser y a lo que creemos que somos.  Y a lo que hacemos con eso. Es un territorio complejo de tendencias contradictorias que muchas veces unificamos ilusoriamente bajo la sigla “uno mismo”. Y a veces también creemos que siempre hemos sido así. Que la gente a lo largo de la historia no se ha modificado más que como  efecto del escenario geográfico que habitó. Hollywood nos ha hecho creer que entre Cleopatra y una bella e intrigante mujer actual no habría más diferencias que las de la cosmética de sus ojos. Pero no es así.

Tampoco la crianza y la educación han sido parecidas en otras épocas.  Los estilos con que las personas dan sentido a su existencia, viven, trabajan y aman han variado de modo notable a lo largo de la historia. Los conflictos, angustias y modos de resolución tienen una fuerte raigambre en la época, en la que el “humus” donde esas raíces pueden nutrirse, el piso de las prácticas que fundan esa subjetividad, no ha sido el mismo a lo largo de las épocas. No somos siempre espuma de las mismas olas.

La familia sostenida en sus funciones por el Derecho compartió, en  Occidente y durante siglos, sus prácticas formativas con la iglesia. Dios, Patria y Hogar se inscribían como los ideales. A estudiar, rezar y trabajar entonces. Actualmente el escenario familiar ocupa un lugar decreciente en relación a otros ámbitos de socialización formales (escuela) e informales (medios masivos de comunicación).

La familia ha ido perdiendo progresivamente sus funciones que hacían de  ella  una microsociedad.  La socialización de  los  niños  transcurre cada vez más fuera de la esfera doméstica. La familia deja pues de ser una institución y los padres guían cada vez menos. Se convierte  así  en un lugar de encuentro de vidas privadas entre quienes proveen y quienes son provistos.

La fantasía del “hogar nido” se ha resquebrajado. Los medios invaden la cotidianeidad y ponen en evidencia las múltiples fuentes e influencias que gravitan en la crianza y la educación. Lo que a veces resulta abrumador.

Podemos apreciar el reflejo de la contraposición de las principales tendencias en conflicto en la tapa de nuestros DNI donde formar parte el Mercosur como consumidor está por encima de ser ciudadano argentino.(6)  Este contrapunto ciudadano-consumidor, con el creciente predominio del lazo que el consumo instituye, marca aquel pasaje. Y lo  hace porque produce dos subjetividades distintas. La instituída por el estado y la producida por los medios y el consumo. Una configuración de intereses ideales y emociones subjetividad que llamamos informacional o mediática.

En los últimos tiempos en nuestro país, pero no sólo aquí, se dio un intenso debate alrededor de la promulgación  de una ley que regula la concentración mediática. Gobierno y en especial una empresa se trenzaron en una lucha sin cuartel

Mas allá de “argumentos” en pos de la libertad de prensa que podría ser vulnerada y de la necesidad de des-monopolizar el sector, los fuegos cruzados velaban a la par que escenificaban una cuestión de fondo.

Se trata del lugar de los medios y del Estado en la construcción de los modos de ser actuales.  Mientras  la subjetividad del ciudadano se conforma a partir de la Familia, la Escuela y detrás de ellas el Estado Nación la subjetividad mediática que viene arrinconando a la primera, es producida por los medios de comunicación.

Bart Simpson lo enuncia sin vueltas: -“A mí me crió la televisión”

Porque si antes cada hogar disponía de posibilidades de regular a través de horarios y espacios la presencia mediática en el seno de la familia, hoy ese  filtro se ha roto.

Y entonces nos encontramos con que lo que se discute son las formas de ser que queremos resguardar en su formación en su “producción”. ¿Cómo queremos ser? ¿Cómo queremos que sean nuestros hijos, y alumnos? ¿Qué ideales, apetencias, valores y formas de lazo con los otros aspiramos a tener para nosotros y nuestra descendencia? ¿Qué esperamos que trascienda como bagaje de época? ¿Donde están resguardadas nuestras esperanzas para las generaciones próximas?

Están en juego cuestiones que hacen a la manera en que nuestra subjetividad se modela, y modula hasta convertirla en un ente, en un “producto” social: ser niño, ser alumno, ser hijo. Y por ende en sus figuras correlativas, Ser padre y madre, ser maestro. Ser adulto. Pero además, y cada vez más centralmente, ser consumidor, ser cliente. Todo ello crea filiaciones y linajes, pero también pertenencias y fidelidades.(7)

La publicidad es quien se encarga de dar imagen y significación a las marcas que marcan ese territorio donde parecen haberse alojado no sólo las huellas de experiencias vitales sino también las marcas de las marcas comerciales. Nuestra subjetividad ya no alberga solamente los arrorroes y mimos, los olores y las voces, los nombres y apellidos. También ha sido colonizada por las marcas. Horadada la roca moderna del hogar nido, nuestra intimidad en esta era del Big Bang mediático se ha tornado cada vez más ex-timidad.(8)  ¿O cuántas de las primeras diez palabras que aprende un niño se las enseñaron sus padres?

Entendidas como entidades esas formas subjetivas devienen un  “artefacto” sin arte, una suerte de producto estandarizado (al estilo de ciertas siglas y “diagnósticos”) que oculta y vela que se trata de una subjetividad que esta en permanente proceso.

“En la era de la instituciones el lugar precede. Ese lugar constituye subjetividad pero a la vez obstruye la subjetivación.”(9) Es decir que las tendencias contrapuestas y en conflicto están, ambas,  presentes.

Precisamente esta cualidad  procesual, este perpetuum mobile  desafía nuestra tendencia a englobar, categorizar y clasificar que es nuestro modo moderno de inteligir y comprender.

Hubo épocas en que los humanos eran clasificados en tipos o hábitos según sus rasgos corporales. Así por ejemplo según Kretschmer nos dividimos en pícnicos, atléticos y leptosómicos.  Constituciones consideradas  como  resultante de la expresión del genotipo en el fenotipo, que de este modo dictamina morfologías y modos de ser, de habitar el mundo y reaccionar ante sus variopintos estímulos. La anatomía era el destino

¿Puede el psicoanálisis de niños ofrecer una perspectiva enriquecedora?

Comparto que sí. “Entre otras cosas porque es capaz de  poner de relieve  la alegría de la diferencia. La prevalencia de la experiencia y la primacía del juego como profanador de los pensamientos sacralizados” Que a alguien responda a las formas instituidas del deber ser, que  “le vaya bien” en la profesión o en los negocios, que un niño juegue “bien” al ajedrez o al futbol o tenga un desempeño académico adecuado no constituyen condiciones suficientes para decir que se siente real ni feliz” (10)

 

Formas de inexistencia: las formas debidas

Todo es menos de lo que es.

Todo es más.

Paul Celan

Daniel Pennac responde de manera muy nítida a una pregunta en relación a su funcionamiento como alumno:

– “Ud dice que algunos malos alumnos necesitan que algo o alguien los saque de la realidad escolar para no desarrollar “la pasión del fracaso”. ¿Qué o quién lo ayudó a usted?

-En mi caso, cuatro profesores y mi primer amor. Todos ellos me dieron la sensación de existir, me permitieron creer que podía tener una existencia fuera de la identidad escolar. Esos profesores se dirigían a mí, por alguna razón vieron en mí algo que parecía interesarles. Y eso me salvó. No se preocupaban tanto por el desempeño escolar, y la paradoja es que gracias a eso mismo mi desempeño escolar mejoró mucho”. (11)

Y Melvin el protagonista de Una Forma de Vida lo expresa de este modo: “No se preocupe, no la tomo por una psicóloga. No son psicólogos lo que falta aquí. He probado con varios. Les hablas durante tres cuartos de hora en el mas profundo de los silencios y luego te recetan Prozac. Me niego a tragarme eso. No tengo nada contra los psicólogos. Sólo que los del ejército norteamericano no me convencen. Lo que espero de usted es otra cosa.

Deseo existir para usted. ¿Es pretencioso? No lo sé. Si lo es lo siento. Es lo más auténtico que puedo decirle.; deseo existir para usted,” (12)

 

Ambos, uno como alumno, el otro como soldado vivían una forma de inexistencia. Dejando entrever que la existencia estaba alojada en lo que excede el ser alumno o ser soldado. Quedar ceñidos, cual muñecos de torta, al molde instituido era el obstáculo para la subjetivación

Inteligencia Artificial, la película cuyo guión se basa en el relato Supertoys last for ever, de Brian Aldiss, nos presenta a David, un sofisticado autómata con aspecto de niño que es “adoptado” por una familia cuyo hijo está en un coma que parece irreversible. Lo que ocurre es que, fuera de programa y pese a haber sido producido como autómata,  David se enamora del cuento de Pinocho que su “mamá” le relata amorosamente. El muñeco de Gepetto quería ser niño. David también comienza a anhelar ser humano. Quiere ser hijo, tener mamá, papá, linaje; ser libidinizado, amado.  ¿Pero por qué querría un muñeco subjetivarse como niño? ¿Por qué exponerse a la finitud si contaba con pilas que le iban a durar “for ever”? Tal vez la respuesta esté en que los muñecos no crecen. Y David no quería ser una sombra, un suplente,  sino hijo y en tanto hijo, como niño, además de recibir amor quiso crecer. Por eso juegan los chicos. Porque quieren hacerse adultos, alterar su condición de promesa. Y tener futuro.

El autómata era una figura extremadamente popular en los inicios del siglo XIX inmortalizada en muchas imágenes y relatos. Quizás el más popular entre los “psi” sea el Hombre de Arena.(13) Alli el personaje que concentra la curiosidad del protagonista resulta ser una máquina, una muñeca,      Hace algún tiempo los japoneses realizaron una exhaustiva investigación intentando pesquisar a través de cámaras los motivos de las demoras innecesarias en sus velocísimas redes de subterráneos. Y descubrieron que cada convoy se demoraba un segundo más de lo estrictamente imprescindible en cada estación por…la conversación de las mujeres.

La eficiencia también llama al silencio.El paradigma de salud que gobierna las modalidades tecnocráticas es la funcionalización. Metodología nada lejana a la confesión personal de un colega respecto a su práctica diagnóstica en psiquiatría con sus pacientes mujeres: “Yo prefiero que no hablen. Si me hablan mucho, me confunden el diagnóstico.”

La inteligencia humana no es un producto natural, tampoco artificial, sino social. No es a botón. “A diferencia de los animales, los seres humanos no sólo transformamos el mundo en el cual vivimos sino que generamos nuevos mundos; mundos que una vez producidos obligan, para su transformación, no sólo a apelar al conocimiento sino a toda la astucia, la audacia, para sortear el riesgo”.(14)   Mundos que difieren de la repetición de las arañas y sus telas, las abejas y sus panales, los horneros y sus nidos o los castores y sus diques. Una inteligencia que sólo se plasma, como señala la colega citada,  cuando se apuntala en la mediación de los otros significativos para la vida de ese bebe. Un pensar surge en ruptura con la información biológica, con los hábitos que rutinizan el razonar, y en franco contraste con los automatismos. Cuando David “piensa”, cuando va más allá de sus circuitos  y “se da cuenta” de que es un autómata producido en serie y no un niño, es ahí que se “angustia” y su programación se desbarata.

Inteligencia artificial puede pensarse como una metáfora donde la crianza, fundada hasta hoy en los lazos libidinales y el anhelo narcisístico de trascender en los hijos, es reemplazada por baterías y programación. Pura subjetividad instituida. De molde. Sin espacio para la divergencia.

Frente a este panorama, ¿no será que en lugar de ponernos y ponerles a nuestros niños las pilas se trata, en cambio, de  sacárselas?.

David era un autómata. Pero muchos niños que padecen de cuadros severos de lo que se llama (y no ha de ser casualidad la elección del término) “espectro autista” sufren de una espectral desvitalización. Se viven como artefactos, no como cachorros humanos, como vivientes. Su existencia se  ve limitada a sobrevivir como “máquinas” aparentemente desafectivizadas.

 

Formas de existencia: las formas de vida

 

“¡Como envidio su buena vista! ¡Ver a nadie!¡Y a esa distancia! Yo en cambio apenas si consigo ver a alguien ¡y eso con buena luz!

 L.Carroll

Todo pensamiento comienza por un poema.

             J.  Alain

 

Comenzamos hablando de subjetividad como modo de ser. Modos de ser que se constituyen en determinadas circunstancias epocales.

Y que son formados por determinados dispositivos sociales La familia y la escuela en primer lugar. Si pensamos de un modo mecanicista podríamos emplear el termino matrizar.  Tiempos modernos y hombre máquina

          “Entonces uno ahí se piensa a partir de un discurso que lo piensa, se piensa en la diferencia de cómo lo piensa la escuela, el director el dispositivo institucional.” (15)  

La subjetividad, en ese estilo matricial efecto de un dispositivo se contrapone, se diferencia de las posibilidades de subjetivación íntimamente relacionadas con la construcción singular de una experiencia Una experiencia cuya condición de posibilidad en lugar de depender de algo programado dependerá de que algo espontáneo y contingente se constituya como superficie de esa experiencia.

La subjetividad puede describirse como una máquina de pensar pensamientos, los más combinatoriamente probables. Mientras una práctica  o un espacio de subjetivación se legitimarán entonces  sólo por las aperturas que ofrecen a lo posible, a lo improbable. Si un pensamiento permite pensar otra cosa que sí mismo es en ese momento que un pensamiento se hace posible

Existir no es un estado objetivo sino un trabajo subjetivo.. (15)

Trabajo que requiere la  invención de una travesía. Es la que realiza Alicia. Una doble travesía.

Por un lado atraviesa la imagen de su cara reflejada en el espejo. Lo que prima allí, en esa operación no es el respeto por las formas sino el hacerse cargo de la curiosidad que impregna su mirada. “Muerta de curiosidad” mira al conejo y va más allá de un límite. Alicia, toda ojos descarada y traviesa, atraviesa el espejo inicia una travesía por el (su) otro lado. No es un detalle que el segundo libro de Carroll se llame Alicia a través del espejo.

La segunda travesía no es a través de la imagen sino a través del sentido. Alicia se sorprende de un comentario del Sombrerero “porque parecía no tener ningún sentido aunque se expresara correctamente.”(16)

En sinsentido (nonsense), el predominio de la musicalidad de la rima,  la creación de palabras-maleta, la alteración de las secuencias temporales son sólo algunas de las licencias subversivas que Alicia se arroga sobre la gramática.

Si todo pensamiento comienza por un poema la creación poética y lúdica de sentido es creación de pensamiento. De un pensamiento atravesado por la paradoja de que la ficción posea una verdad diferente de la pretendida objetividad de la historia. Y también entonces creación no maquínica de subjetividad. Subjetivación de nuevas versiones de sí a partir de la di-versión. Dos versiones  porque “aquella niña tan original jugaba a veces a ser dos personas distintas” (17)

La fantasía impulsa más allá de lo que la máquina de pensar pensamientos  instituidos permite. Agamben lo enuncia de esta modo: “La imaginación circunscribe un espacio en el que no pensamos todavía, donde el pensamiento se hace posible sólo a través de la imposibilidad de pensar.”.(18)

Entre el autómata socialmente instituido y el poeta esta el chico de hoy. Ni lo uno ni lo otro.“Decir o esto o aquello da por sentado que entre esto y aquello no hay nada” (…)  “Ya no se sostiene la familia con lugares estables  y las situaciones con que nos confronta la clínica están llenas de ambigüedades con que vivimos”.(19)  Ambigüedades y conflictos que las siglas y etiquetas del DSM no recogen sino que por el contrario normalizan y aplanan.

Los hombres, tanto más los niños, “estamos hechos de la misma sustancia con que se trenzan los sueños.”(20)  Pero, como  reflexiona Steiner: “En el horizonte está la perspectiva de que los descubrimientos bioquímicos y neurológicos demuestren que los procesos imaginativos y cognitivos de la psique humana tienen una fuente en última instancia material. Que hasta la conjetura metafísica o el hallazgo poético más grandioso son (tan sólo) formas complejas de química molecular.”

Entonces con él y con Agamben, con Shakespeare, con Carroll y Barrie, ante este supuesto decimos no. Un no que contiene la promesa de seguir creando y reinventándonos. Porque parafraseando a Celan puede ser que “Todo (parezca) ser menos de lo que es.” Pero como psicoanalistas sabemos que, más allá de las apariencias de la conciencia, “todo es más.” (22)

 

BIBLIOGRAFIA Y NOTAS

 

[1] La ampliación sistemática de la lógica clasificatoria mucho mas allá de los casos de ADD/ADHD  hacia toda  la infancia creanndo un bosque de nuevas y frondosas etiquetas nos decidieron a cambiar ForumADD,  el nombre que nos identificó por años por Forum Infancias

2 Asi se llamó un Encuentro Interdisciplinario organizado por Ricardo y Marisa Rodulfo en 2003

3 Vasen, J: Una Nueva Epidemia de nombres impropios. El DSM V invade la infancia en la clínica y las aulas Noveduc Bs As 2011

4 Vasen, Federico: El debate acerca de la tecnología en la Escuela de Frankfurt: una exploración de sus perspectivas latinoamericanas. Trabajo presentado en las XVII Jornadas de Epistemología e Historia de la Ciencia, La Falda, Córdoba, 9 al 11 de noviembre de 2006.

5 Rodulfo R: Padres e hijos Paidos. Bs As. 2012

6- Corea,C  y Lewkowicz, I:Se acabo la infancia? Lumen. Bs.As. 1999 :

7- Vasen J ¿Post mocositos? Lugar Bs As 2000

8- Lacan, J. La Etica Paidos Bs.As. 1989

9- Lewkowicz I: Pensar sin Estado Paidós Bs As 2004

10- Rodulfo,R: Padres e hijos hoy. Op Cit

11-Pennac, D: Mal de Escuela. Mondadori Barcelona 2008

12-Nothomb A:  Una Forma de vida . Bs Anagrama 2012

13-Hoffman, E:El hombre de arena Ediciones El Aleph Bs As 2005

14-S.Bleichmar: Conferencia en el Consejo de Derechos de Niñas, niños y adolescentes. 26/8/02

15-Lewkowicz,I: Pensar sin Estado Bs As Paidos 2004

16-Idem

17-Carroll,L Alicia en el País de las Maravillas Cátedra. Madrid 2010

18-Agamben G: Ninfas Pretextos Madrid 2011

19-Moreno,J: Prólogo.del libro ed Rodulfo,R: Padres e hijos en tiempos de retirada de las oposiciones. Paidos Bs As 2012

20-Shakespeare W: La Tempestad. Aguilar Madrid 1980

21-Steiner,G: La poesía del Pensamiento Bs As Siruela 2012

 

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